“En primera persona”(Primera Parte – Creación), Nicolás Marín

06/04/18

“La difracción es un fenómeno que afecta a la propagación del sonido. Se habla de difracción cuando el sonido se dispersa como consecuencia del encuentro con obstáculos que no le son transparentes”.

Han pasado once años y parece que fue ayer. Mi vida avanzaba cual onda sonora por el aire cuando, de repente, una barrera acústica iba a cambiar la dirección y el rumbo de todo. Me sentía estable trabajando como técnico en una promotora y constructora, a caballo entre Extremadura y Madrid. Anteriormente, tras finalizar mis estudios universitarios en Granada, había estado integrado en el departamento de producción de una gran constructora en la provincia de Málaga, pero mi intención era ir acercándome poco a poco a la persona con la que quería estar, mi salmantina.

Mí día a día transcurría entre obras de edificios residenciales y viviendas adosadas. Recuerdo perfectamente la primera vez que se acercaron por la oficina de Jaraíz de la Vera, en Cáceres, unas personas que querían abrir una actividad de café-concierto en los locales comerciales de uno de estos edificios. La idea me encantó y pronto me embarqué a desarrollar el proyecto de actividad.

Desde el minuto uno mi principal preocupación fue el aislamiento acústico y que el ruido no fuese a molestar a los vecinos del bloque. La especialización del proyecto y mi carácter autodidacta hicieron que pronto me viese entre logaritmos y decibelios, aprendiendo todo lo que podía sobre acústica. Mi formación de base ya me permitía tener unos conocimientos básicos, aunque el grado de exigencia del proyecto me llevó finalmente a buscar un colaborador especializado que me diera soporte a nivel técnico y de ejecución.

El resultado fue todo un éxito y aún permanece en mi memoria el día de la medición y certificación acústica final. Mi cara fue de asombro, al ver la instrumentación de medida y presenciar por primera vez el procedimiento del ensayo. Como anécdota, años después en una visita por la zona, el técnico municipal me comentaba que no existía un local tan bien aislado como ese por toda la comarca.

Pronto surgieron otros proyectos de acústica como una academia de baile, una terraza merendero o unos salones de celebraciones de un hotel. Así mismo, comenzaron a pedirme algunas soluciones a problemas de ruido de instalaciones.

Para aquel entonces, la decisión ya estaba tomada, iba a dar un giro completo a mi carrera profesional y comuniqué a mi familia que lo dejaba todo. Me iba a tomar un año sabático para especializarme en acústica y complementar mi formación con la idea de dedicarme en el futuro a algo que había comenzado a apasionarme…

 

Nicolás Marín