“En primera persona”(Segunda Parte – Evolución), Nicolás Marín

09/04/18

“Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determina tu destino… la dificultad de abandonar tu zona de confort”.

Una vez decidido a cambiar y a avanzar profesionalmente, me fui a vivir a Salamanca y comencé a complementar mi formación, mientras buscada dónde podría recibir la mejor formación posible en acústica.

De entre todas las opciones posibles, pronto se posicionaron en cabeza los másteres universitarios de ingeniería acústica de Valladolid y Granada. Yo prefería seguir viviendo por la zona, pero la que hoy es mi mujer se sentía atraída por Granada, mi ciudad natal.

En estos casos ya se sabe, pronto me vi alquilando una furgoneta para hacer una mudanza a  mi querida Graná. Sin apenas habernos dado tiempo a organizarnos, comencé las clases del máster en la que además había sido mi facultad años atrás. El círculo comenzaba a cerrarse.

Fueron unos meses muy intensos, tenía la presión de haberlo dejado todo para conseguir esa especialización, era un paréntesis en la vida que llevaba hasta ese momento. A pesar de que mi perfil era algo diferente al del resto de alumnos, por edad y experiencia previa, lo cierto es que me integré muy bien en el grupo de máster. Esa promoción juntó a gente maravillosa que posteriormente se convertirían en grandes profesionales y, muchos de ellos, en buenos amigos.

Mi compromiso con el programa fue total. Lo cierto es que pude afianzar y adquirir muchos conocimientos. Durante el curso también generé una muy buena relación con gran parte del profesorado y pronto se abriría una puerta hacia la siguiente etapa.

Antes de acabar el curso, me comprometí con el coordinador de una de las asignaturas para realizar las prácticas en su empresa. Tuve varias opciones, pero lo cierto es que su interés por contar conmigo fue decisivo para decantarme por esta. Me acuerdo que, antes de empezar, le pedí que no me tratase como un alumno de prácticas, quería trabajar de verdad, avanzar profesionalmente y tener responsabilidades desde el principio. Así fue, y mi evolución dentro de la empresa se produjo de forma exponencial.

El tiempo ha demostrado que elegí bien. Durante los últimos ocho años de mi vida tuve la fortuna de trabajar a nivel nacional en cientos de proyectos técnicos y de obra acústicos, en una de las empresas más reconocidas del sector, algo que fue una experiencia tan extraordinaria como intensa. Esta labor la pude compaginar desde el principio participando como profesor adjunto del máster de acústica que había cursado, en el cual empecé a colaborar desarrollando las prácticas al año siguiente de terminar.

Con el paso de los años, iba adquiriendo una visión comercial y profesional más profunda y clara del sector de la ingeniería acústica. Aunque los resultados eran buenos, siempre intenté avanzar en innovación y relación con los clientes. Sin embargo, llegó el día en el que entendí que para seguir avanzando necesitaba un cambio, que además me permitiese dar rienda suelta a mis ideas. Tocaba gestionar una dura, pero necesaria salida, en lo personal y lo emocional.

Aún no sabía cuál era la mejor opción de futuro, pero pronto una persona me lo haría ver fácil. Llegados a este punto, y después de tantos años, la única forma de integrarse en un proyecto que colmara las expectativas, sería dar forma a uno nuevo…

 

Nicolás Marín